martes, 28 de julio de 2026
México

CDMX enfrenta crisis hídrica: solo se trata el 10% del agua residual

La capital mexicana desperdicia el 90% de sus aguas residuales debido a la falta de infraestructura avanzada, acercándose a un límite crítico de sostenibilidad para 2030.

Redacción El Despertador
Foto: excelsior.com.mx

La Ciudad de México atraviesa una crisis hídrica de gran escala al desperdiciar el 90% del agua residual que genera diariamente. A pesar de la alta demanda del recurso en la zona metropolitana, la infraestructura actual apenas logra recuperar el 10% del líquido para su reutilización, lo que pone en riesgo el suministro básico ante la proximidad del año 2030, fecha señalada por especialistas como el punto de inflexión para la viabilidad hídrica de la capital.

La carencia de plantas de tratamiento con tecnología avanzada impide que el agua desechada por hogares e industrias sea tratada adecuadamente para su reincorporación al sistema o su uso en actividades no potables. Actualmente, la mayor parte de este caudal se vierte directamente en el drenaje profundo, mezclándose con residuos pluviales y perdiendo su potencial de aprovechamiento en una ciudad que depende críticamente de la extracción de acuíferos sobreexplotados.

Expertos en gestión hídrica y organismos ambientales han señalado que la falta de inversión en plantas de tratamiento descentralizadas es el principal obstáculo para revertir esta tendencia. Mientras las autoridades locales han planteado la necesidad de modernizar el sistema de alcantarillado, la capacidad instalada sigue siendo insuficiente para manejar el volumen total de agua que se expulsa desde los diversos sectores de la metrópoli.

Ante este panorama, diversas propuestas gubernamentales sugieren la implementación de sistemas de tratamiento de agua a nivel de colonia y una mayor regulación en los vertidos industriales. El objetivo, según los planes presentados por el equipo de gestión urbana, sería aumentar la eficiencia en la recuperación de agua tratada para fines agrícolas y de mantenimiento urbano, reduciendo así la presión sobre los pozos de suministro de agua potable.

El desafío para la Ciudad de México no es solo técnico, sino también financiero, ya que la modernización de la red requiere una inversión sostenida a largo plazo. La coordinación entre los niveles de gobierno será determinante para evitar que el déficit hídrico alcance niveles irreversibles en los próximos cuatro años, garantizando así un acceso más equitativo y eficiente al agua para todos los habitantes de la entidad.

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