martes, 4 de agosto de 2026
México

Clausura de academias de seguridad no garantiza justicia ante abusos

El cierre administrativo de centros de formación irregular es un avance necesario, pero colectivos y especialistas exigen procesos penales contra los responsables.

Redacción El Despertador
Foto: sdpnoticias.com

La reciente clausura de diversas academias de formación en seguridad, señaladas por operar bajo condiciones deplorables y prácticas de abuso físico, marca un precedente en la supervisión institucional del país. La acción, ejecutada tras meses de denuncias ciudadanas y reportes de condiciones insalubres, busca poner freno a una red de centros que operaban sin certificación oficial y con métodos de adiestramiento que han sido calificados como actos de tortura y maltrato sistemático.

Aunque el cierre administrativo es un paso indispensable para detener la operación inmediata de estos espacios, especialistas en derechos humanos y representantes de la sociedad civil sostienen que la medida es insuficiente. Argumentan que la simple clausura de los inmuebles no sustituye la necesaria intervención de la Fiscalía General de la República y de las fiscalías estatales para fincar responsabilidades penales contra los dueños y operadores de dichas instalaciones.

El reclamo central de las familias afectadas radica en la impunidad que ha rodeado estos centros durante años, donde la falta de una supervisión rigurosa por parte de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana permitió que las irregularidades escalaran. Se ha solicitado a las autoridades competentes que los expedientes administrativos se conviertan en carpetas de investigación sólidas, garantizando que los perpetradores enfrenten un proceso judicial que resulte en sentencias condenatorias.

Por parte de los organismos de defensa, se ha propuesto la implementación de un padrón nacional obligatorio y una supervisión semestral estricta para cualquier centro que ofrezca capacitación en materia de seguridad privada o pública. Esta propuesta busca evitar que los responsables de las academias clausuradas busquen operar bajo nuevas razones sociales en otras entidades federativas, evadiendo así la justicia y los controles de calidad.

La sociedad civil insiste en que la justicia no debe limitarse a la cancelación de permisos, sino que debe alcanzar a todos los niveles de mando involucrados en la omisión de vigilancia. La expectativa actual es que el Poder Judicial tome un papel determinante en la sanción de los abusos documentados, asegurando que el Estado no solo ordene el cierre, sino que garantice la reparación del daño para las víctimas.

derechos humanosseguridad públicajusticiaimpunidadcapacitación policial