miércoles, 16 de septiembre de 2026
México

Frutas ancestrales enfrentan retos de comercialización y deforestación en México

El garambullo, la jiotilla y los capulines luchan por sobrevivir entre proyectos de rescate cultural en Oaxaca y la creciente pérdida de biodiversidad en Veracruz.

Redacción El Despertador
Foto: excelsior.com.mx

Productores locales en diversas regiones de Oaxaca y Veracruz enfrentan una compleja realidad para preservar especies frutales ancestrales como el garambullo, la jiotilla y los capulines. Mientras el mercado moderno prioriza variedades comerciales de alta rotación, estos frutos nativos se mantienen en circuitos de consumo local y mercados tradicionales, donde su valor cultural a menudo supera su alcance económico en las grandes cadenas de distribución.

En Oaxaca, colectivos de agricultores trabajan en la revalorización de estos sabores mediante ferias gastronómicas y proyectos de rescate de semillas criollas. Estas iniciativas buscan crear una red de comercialización más estable que permita a los campesinos obtener un ingreso justo por productos que, debido a su fragilidad y corta vida útil, suelen ser difíciles de transportar a los centros urbanos más alejados de sus zonas de cultivo.

Por el contrario, en Veracruz, el panorama es más complejo debido a la acelerada deforestación que afecta los ecosistemas donde la jiotilla y otras frutas silvestres crecen de manera natural. Organizaciones ambientales han señalado que la pérdida de cobertura forestal reduce drásticamente las áreas de recolección, dejando a los productores locales con menos recursos naturales y obligándolos a buscar alternativas de cultivo controlado para evitar la desaparición total de estas variedades en sus tierras.

Ante este escenario, diversas organizaciones sociales han propuesto ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales implementar políticas de protección específica para los microecosistemas donde prosperan estos frutos. El objetivo es fomentar prácticas de agroecología que permitan la recuperación de los suelos y garanticen que las próximas generaciones mantengan el acceso a estos sabores que forman parte esencial de la identidad alimentaria de México.

El futuro de este mercado depende tanto de la demanda de los consumidores urbanos por productos de origen local como de la capacidad de las autoridades para mitigar los efectos del cambio climático en las zonas rurales. La preservación de estas especies no solo representa una apuesta por la soberanía alimentaria, sino también un esfuerzo necesario para proteger la biodiversidad que define a las regiones tropicales y áridas del país frente a las presiones del desarrollo industrial.

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