viernes, 14 de agosto de 2026
México

Doce años del derrame en el Río Sonora sin remediación completa

A 12 años del desastre ecológico provocado por Grupo México, habitantes de la región continúan denunciando la falta de soluciones definitivas y la persistencia de daños ambientales.

Redacción El Despertador
Foto: jornada.com.mx

Este mes se cumplen 12 años del derrame de químicos tóxicos en el Río Sonora, un desastre ambiental provocado por la mina Buenavista del Cobre, propiedad de Grupo México. A pesar del paso de tres administraciones federales, los habitantes de los municipios afectados mantienen sus reclamos sobre la falta de una remediación integral y la insuficiencia de las medidas de salud pública implementadas hasta la fecha.

El derrame, ocurrido en agosto de 2014, vertió miles de metros cúbicos de lixiviados de sulfato de cobre acidulado sobre los cauces de los ríos Sonora y Bacanuchi. Desde entonces, diversas organizaciones civiles y pobladores han señalado que las acciones de mitigación prometidas por la empresa y supervisadas por autoridades ambientales no han logrado restaurar la calidad del agua ni la seguridad ecológica del ecosistema local.

La situación jurídica y administrativa se mantiene compleja, con la empresa operando sin que las sanciones hayan implicado una reparación total del daño causado al tejido social y económico. Los residentes de la zona han expresado en reiteradas ocasiones su insatisfacción ante los tribunales y las dependencias federales, argumentando que los mecanismos de compensación han sido insuficientes para cubrir las afectaciones a la salud y a las actividades productivas de la región.

En el contexto actual, la SEMARNAT y otras instancias gubernamentales han reiterado su disposición para revisar los expedientes pendientes y evaluar el estado real de la contaminación en los suelos y mantos acuíferos. Sin embargo, las asociaciones de afectados sostienen que la falta de supervisión estricta ha permitido que la minera mantenga sus niveles de producción sin cumplir estrictamente con los estándares ambientales exigidos por la legislación vigente.

El caso del Río Sonora se ha convertido en un símbolo de la impunidad corporativa en México, evidenciando las debilidades en la fiscalización de las grandes industrias extractivas. Mientras las autoridades continúan con procesos de diálogo, los pobladores exigen soluciones palpables que garanticen la seguridad hídrica de sus comunidades y la responsabilidad efectiva por los daños acumulados durante más de una década.

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